Día 4: Alguien pica a la puerta de mi casa...

– Toc Toc
– ¿Si? – pregunto yo con el pijama puesto y dormida aún mientras abro la puerta.
– Hola, soy Inspiración ¿cuánto tiempo no?– dice la muy cabrona.
– Sí, me dejaste el otro día cuando estaba llena de gozo por las ideas que me venían a la cabeza – le replico.
– Venga va... No te lo tomes a mal, ¿vale? Sabes que mi obligación era irme y...
– Y dejarme sin ninguna idea para continuar la historia ¿ése es tu deber?– le corto.
– Bueno... esos son los efectos secundarios...
– ¡Qué efectos secundarios ni que leches en vinagre! Anda, vuelve ya a mi cabeza o te vas a enterar – le amenazo.
El pequeño humanoide blanco salta a mi frente y la traspasa como si de agua se tratara, de repente millones de ideas me vienen a la cabeza.
– Hum... esto no quedaría mal y si encima lo remato con aquello y hago que se vayan allá o a acullá... Sí, ¡manos a la obra!
Sansacabó, hasta ahí podíamos llegar ¿qué se cree Inspiración? ¿Que puede hacer todo lo que le de la gana? Pues no.
Inspiración no puede hacer que me fluyan ideas a cada paso que doy y luego dejarme en blanco ¿sabéis qué haré para que no se escape? Me pondré un gorro, a ver si suda esta vaga ya la gota gorda y me da unas ideas de vértigo ya de una vez.

Os tengo que confesar una cosa, no soy humana... soy un ser que vive escondido en los bosques aunque últimamente hay pocos como yo, hay pocas hadas...
Y toda hada vive en su país mágico, si os soy sincera yo vivo en Zynian (sí, sí: el mismo Zynian que en mi historia), en el Valle Encantado. Si queréis verlo Zynian está en mi sidebar ;)

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